El pueblo de Cafayate

La majestuosa Quebrada de las Conchas, los médanos, la iglesia y las bodegas viñateras identifican a Cafayate. La ciudad está rodeada por un cinturón de viñedos. Las bodegas ofrecen circuitos por sus viñedos donde no puede faltar el inconfundible vino torrontés, como así también se puede saborear vinos pateros de decenas de pequeños productores que hasta hoy pisan uvas.



Sin duda el encanto de este bello e importante pueblo dentro del circuito calchaquí se disfruta plenamente recorriendo sus calles, admirando la incomparable arquitectura de su Catedral, la arbolada y florida Plaza Principal, el pintoresco Viejo Molino de piedra, y los MUSEOS llenos de historia y tradición. Cafayate tiene un estilo entre colonial y barroco de fines del siglo XIX. Frente a su amplia plaza están la iglesia parroquial y el edificio municipal. Desde esta ciudad y recorriendo cinco kilómetros de senda se puede acceder a finca San Isidro, donde se encuentran cuevas con pinturas rupestres.



Se puede visitar el museo "Regional y Arqueológico Rodolfo Bravo", donde más de mil piezas arqueológicas relatan los orígenes de la zona. Está situado en Colón 191 y abierto todos los días de 11 a 20. Los visitantes son guiados por Helga Mazzoni, viuda de Rodolfo Bravo, creador del museo.



Otra de las reliquias de los alrededores de Cafayate es un molino jesuítico de 350 años que aún está en funcionamiento. Se lo encuentra a seis kilómetros del pueblo más famoso de los Valles Calchaquíes. Puede moler por vez hasta 200 kilos de sémola, polenta y harina de maíz (tres calidades de molienda).

La estructura del molino está formada por dos piedras circulares de un metro de diámetro cada una. Una es fija y la otra móvil. Tiene además una estructura de hierro (antes era de madera) que está debajo de las dos rocas. Esta paleta se mueve con la presión del agua canalizada en pircas de piedra. El líquido cae y golpea contra la paleta y se produce el movimiento de la piedra móvil. Dotado de todo el confort que exige el turismo moderno, Cafayate cuenta con hoteles y residenciales de gran calidad, restaurantes y confiterías, hospital, correo, sucursales bancarias, y todo cuanto se necesita para sentirse bien. Además, hay campings y es posible la práctica de diversos deportes. 



Finalmente, en esta localidad se celebra la Serenata a Cafayate, uno de los festivales de folclore más importantes de todo el noroeste argentino. Nació por la iniciativa del empresario Arnaldo Etchart. Comenzó en 1974 como un festival folclórico hasta convertirse en una verdadera muestra cultural, las más importante del Norte Argentino y declarada de interés nacional. Este emprendimiento reúne en el mes de Febrero a los jóvenes que entregan sus propias canciones, marcando el fin de la temporada veraniega y a los más importantes artistas argentinos. Desde sus orígenes se realizaba en la Bodega de los Coll, instalaciones frecuentadas por los niños para tener aventuras de fantasmas. Artistas y poetas que se dieron cita en su interior, dijeron ver duendes, los duendes del folclore. Por ello se la conoce como LA BODEGA ENCANTADA.



Cafayate es toda una convocatoria para el turismo. Dícese que quien no conoce Cafayate no conoce Salta, y algo hay de cierto en ello.