Historia de la Serenata

HACE APENAS 42 AÑOS…

Cafayate fue y es un pueblo cantor…42 años es apenas una parte de su historia, que hoy estamos celebrando y recordando

Para entender el milagro, hay que remontarse en la historia del viejo Cafayate de calles empedradas y mirar detrás de los visillos del recuerdo, contemplando con el asombro a flor de piel,  aquellas apacibles tertulias donde no faltaba la guitarra, las coplas y decires de algún poeta, a veces un piano o algún violín. Siempre había cantores dispuestos a desgranar estrofas del cancionero popular, zambas, cuecas, tonadas, valses, boleros y algún tango.

En la plaza principal, en lejanos atardeceres templados del verano, los cafayateños se reunían para bailar al compás de la orquesta, donde alguna vez tocó el “Payo” Solá. Cuentan los memoriosos que de aquellas tertulias salían los cantores enamorados a altas horas de la noche o a la madrugada, bajo la luna llena en la búsqueda de las rejas de alguna ventana o los portales y zaguanes coloniales, perfumados de malvones.
Eran las famosas SERENATAS, noctámbulas manifestaciones del amor bohemio que perduraron por los años, desvelando el sueño del recuerdo.

Don ARNALDO ETCHART, bodeguero, y Don CESAR FERMIN PERDIGUERO, poeta y periodista salteño…conocedores de esta hermosa tradición, se confabularon un día junto a otros amigos gustadores exquisitos de la poesía, la música y el vino y se pusieron a trabajar en un proyecto cuyo objetivo era organizar una gran fiesta, una SERENATA para toda la gente de Cafayate.

Querían que la vieja costumbre de salir bajo la luna y las estrellas a dar serenatas a las muchachas, se hiciera una institución perdurable en el tiempo. Que no se perdiera esa notable esencia romántica. Diría Don César “…Es una maravilla esta cantata”.

Así nació la SERENATA A CAFAYATE, con la intención del amor…

Hugo Guantay